No toda la cachemira es igual. Esta guía explica cómo se clasifican los grados de la fibra, qué hay detrás de las diferencias de precio y cómo evaluar un programa de cachemira para tu marca en Argentina.
La cachemira es una de las fibras más codiciadas del tejido de punto, pero también una de las más malentendidas. Bajo la misma etiqueta «100% cashmere» conviven calidades muy distintas, con diferencias de precio que pueden ser de tres o cuatro veces. Para una marca o importador de Argentina que evalúa un programa premium, entender los grados de la fibra, lo que explica el precio y cómo asegurar un abastecimiento ético es la diferencia entre una prenda que justifica su posicionamiento y una que decepciona al primer lavado. Esta guía resume lo que conviene saber antes de pedir muestras a un fabricante OEM de punto.
El parámetro más importante. La cachemira de grado A suele tener fibras de unos 34 a 36 mm de largo; el grado B ronda los 30 mm y el grado C baja de ahí. Cuanto más larga es la fibra, menos puntas sueltas quedan en el hilo, menos pilling (bolitas) aparece y más durable resulta la prenda. Es el factor que más se nota con el uso.
El grosor de cada fibra se mide en micrones. La mejor cachemira ronda los 14 a 15,5 micrones; por debajo de esa finura la fibra es más suave al tacto. Pero finura sola no basta: una fibra muy fina pero corta da una prenda suave que se pilla enseguida. El equilibrio entre largo y micronaje es lo que define un buen hilo.
La cachemira blanca o clara es más escasa y valiosa porque se puede teñir en cualquier color sin sobreteñido. Los tonos grises y marrones son más comunes y económicos. El origen del vellón (la región y el tipo de cabra) también influye en la consistencia del lote.
Un hilo de 2 cabos retorcidos es más resistente y estructurado que uno de 1 cabo; el calibre (por ejemplo, 2/26 o 2/28) define el peso final de la prenda. Dos prendas de «100% cachemira» pueden pesar y rendir de forma muy distinta según su construcción, no solo según la fibra.
Cuando dos cotizaciones de cachemira difieren mucho, casi siempre hay una explicación material detrás. Antes de elegir por precio, conviene saber qué se está comparando realmente:
El abastecimiento ético de cachemira combina bienestar animal, condiciones laborales y trazabilidad. Como marca importadora, podés (y conviene) exigir documentación. Esto es lo que un fabricante serio debería poder mostrar:
La construcción WHOLEGARMENT merece una mención aparte en cachemira premium: al tejer la prenda completa en una sola pieza, sin costuras laterales, se reduce el desperdicio de hilo (relevante con una fibra cara) y se logra una caída y un confort superiores. Es un terreno donde la tecnología de la máquina influye tanto como el grado de la fibra. Podés ver el detalle en nuestras capacidades de producción.
Más allá de la fibra, conviene tener clara la parte logística y aduanera de un programa de cachemira hacia la Argentina:
Si querés comparar a fondo el abastecimiento turco frente al chino para tu categoría, lo desarrollamos en Turquía vs. China. Y podés ver el panorama completo de servicios en nuestra página principal para la Argentina o leer más artículos en el blog.
Trabajamos con marcas que buscan punto premium honesto, con composición declarada y trazabilidad real. Escribinos con tu brief (modelos, colores, grado de hilo objetivo y volumen) y te proponemos hilos y muestras adecuados.