Del precio FOB en Gaziantep al costo final en góndola en Buenos Aires: cómo armar un cálculo de landed cost realista, qué componentes incluir y dónde el peso argentino (ARS) mueve el resultado.
Cuando una marca argentina evalúa traer tejido de punto desde Turquía, el error más común es comparar precios de fábrica (FOB) contra el costo de producir o comprar localmente. Esa comparación está incompleta. Lo que decide la rentabilidad es el costo puesto —el landed cost—: el valor de la mercadería ya nacionalizada y depositada en su almacén de Buenos Aires, con todos los gastos sumados. Esta guía desglosa cada componente, desde el FOB en Gaziantep hasta la conversión final a peso argentino (ARS), para que pueda armar un cálculo defendible antes de cerrar una orden OEM. Aclaración honesta de entrada: no hay TLC Turquía–Argentina ni Turquía–Mercosur, así que no existe ventaja arancelaria frente a China; la fuerza turca está en calidad, estrategia China+1, cercanía cultural, idioma y capacidades como el WHOLEGARMENT.
Es el valor de la mercadería cargada en el puerto turco de origen, en dólares por prenda o por unidad. Incluye la prenda terminada, el embalaje de exportación y el traslado hasta el barco. Pida siempre el FOB unitario y el total del contenedor. Con un MOQ de 250 unidades por color/talla, el FOB se vuelve estable y predecible, base de todo el cálculo.
El flete marítimo de Turquía al Puerto de Buenos Aires (Puerto Nuevo / Terminales Río de la Plata, o Exolgan en Dock Sud) se cotiza por contenedor (FCL) o por volumen (LCL). El punto es liviano y voluminoso, así que normalmente paga por m³ antes que por peso. Sume el seguro de carga (aprox. 0,3–0,5 % del valor CIF, a confirmar con su despachante). FOB + flete + seguro = valor CIF, la base imponible aduanera.
Argentina aplica el Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur más sus rebajas unilaterales propias sobre el valor CIF. Para tejido de punto el derecho de importación es relevante, pero idéntico al que paga la mercadería de China: sin TLC, no hay preferencia. Las alícuotas y la tasa de estadística cambian; trabájelas siempre como «aprox., a confirmar» con su despachante y la nomenclatura NCM exacta de cada prenda.
Sobre el CIF más aranceles se aplican IVA de importación, percepciones (IVA y Ganancias) y la tasa de estadística. A esto se suman: honorarios del despachante, gastos portuarios y de terminal, almacenaje, transporte interno hasta su depósito y comisiones bancarias del pago al exterior. Estos «gastos locales» suelen subestimarse y pueden mover el costo puesto varios puntos.
Tomemos un sweater de punto medio con FOB ilustrativo de USD 14 por unidad y una orden de 1.000 unidades. Las cifras de fletes, alícuotas y tipo de cambio son solo de ejemplo y deben verificarse con su despachante y banco al momento de operar:
En Argentina, el componente que más distorsiona un cálculo de landed cost no suele ser el arancel ni el flete, sino el tipo de cambio del peso (ARS) y el momento en que se aplica.
El giro aperturista que marca 2025 abre espacio para planificar importaciones con más previsibilidad que en años anteriores, pero el peso sigue siendo la pieza que conviene modelar con escenarios (optimista, base y conservador) antes de comprometer una orden.
Si el arancel es paritario con China, ¿dónde está el caso de negocio? En componentes que no aparecen en la planilla de aduana pero sí en el costo total de propiedad y en el riesgo:
El costo puesto correcto no es el más bajo en la planilla, sino el que incorpora reprocesos, riesgo de origen y velocidad de reposición. Ahí es donde el origen turco compite, aun sin ventaja arancelaria.
Le ayudamos a estimar el FOB unitario y los volúmenes para que pueda construir un cálculo de landed cost realista hacia Buenos Aires. Cuéntenos su brief de producto y volúmenes objetivo.