Las micras definen el tacto, el precio y el posicionamiento de una prenda de punto. Acá explicamos cómo leer los grados de la lana merino, qué garantiza la certificación RWS y cómo abastecer hilo trazable para tu programa de tricot.
Si tu marca está desarrollando una línea de prendas de punto en lana merino, la primera decisión técnica —y la que más impacta en el costo y en la percepción de calidad— es el grado de finura del hilo, medido en micras. No es un detalle de ficha técnica: la diferencia entre 19,5 micras y 17,5 micras define si el suéter pica contra la piel o se siente como una segunda capa, y mueve el precio del hilo de forma significativa. A esto se suma la trazabilidad: cada vez más compradores y marcas piden lana certificada RWS (Responsible Wool Standard). En esta guía explicamos cómo leer los grados, qué cubre realmente la certificación y cómo abastecer hilo merino para un programa de producción en Turquía con destino a Argentina.
El diámetro de la fibra se mide en micras (μm). Cuanto menor es el número, más fina y suave es la lana, y mayor es su valor. La lana merino comercial se ubica aproximadamente entre 24 y 15 micras; por debajo de eso entra en territorio de ultra finos premium. Cada media micra cuenta tanto en el tacto como en el precio.
A modo orientativo: 21–23 micras para prendas de punto de peso medio y exterior; 19–20 micras para suéteres versátiles; 17–18,5 micras para piezas next-to-skin de gama alta; 16,5 micras o menos para lujo y ultra liviano. El rango exacto depende del hilado y debe confirmarse con el proveedor.
El tacto final también depende del título del hilo (Nm), del retorcido, del largo de fibra y del acabado. Dos hilos de la misma micra pueden sentirse distinto. Por eso pedimos siempre tejer una muestra real antes de cerrar el desarrollo: el papel no reemplaza la prueba en máquina.
El precio del hilo no es lineal: bajar de 19,5 a 17,5 micras puede subir el costo de materia prima de forma marcada. Definir el grado correcto desde el brief evita rehacer costeos y permite posicionar la prenda en el segmento de precio buscado para el mercado argentino.
El RWS (Responsible Wool Standard), administrado por Textile Exchange, es el estándar de referencia para lana de bienestar animal y manejo responsable de la tierra. Para una marca que comunica sustentabilidad, poder declarar lana RWS es un diferenciador real y verificable —no una afirmación de marketing—. Estos son los puntos clave para un comprador B2B:
El abastecimiento de hilo merino combina decisiones técnicas y logísticas. Esto es lo que recomendamos definir antes de arrancar la producción:
Producimos in-house con 22 máquinas (15 Shima Seiki WHOLEGARMENT + 7 Stoll), lo que nos permite tejer la misma muestra en distintos grados de hilo para que tu equipo compare antes de comprometer el volumen. Conocé el detalle en nuestras capacidades técnicas y en la línea WHOLEGARMENT sin costuras.
Para una marca argentina hay un punto que conviene aclarar de entrada, con honestidad:
La moneda de operación local es el peso argentino (ARS), de alta variabilidad, por lo que los contratos de exportación se cotizan en divisa. El mercado argentino (~46 millones de habitantes, con polo de consumo en Buenos Aires/AMBA y una fuerte tradición textil) valora el producto de punto bien hecho: ahí es donde una línea de merino bien posicionada encuentra su lugar.
Trabajamos como fabricante OEM y de marca privada para marcas que quieren prendas de punto de calidad. Contanos tu brief —grado de micra, certificación, volumen— y te respondemos con muestra y costeo.
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