Sin ventaja arancelaria frente a China —hablemos con franqueza de eso— pero con una propuesta clara: calidad, China+1, cercanía cultural, atención en español y especialidad WHOLEGARMENT. Esto es lo que conviene saber antes de cerrar el primer pedido.
Si dirigís una marca de indumentaria en Argentina y estás evaluando importar prendas de punto desde Turquía, lo primero que merecés es honestidad sobre la aduana. No hay un Tratado de Libre Comercio entre Turquía y Argentina, ni entre Turquía y el Mercosur —ni en vigor ni firmado—. Eso significa que, frente a China, Turquía no tiene ventaja arancelaria: la mercadería paga sobre la base del Arancel Externo Común del Mercosur más las rebajas unilaterales que aplique Argentina (a confirmar con tu despachante según la posición arancelaria exacta del tejido). Entonces, ¿por qué Turquía? Porque la decisión no se gana en el arancel, se gana en calidad, estrategia China+1, cercanía cultural, atención en español y capacidades técnicas como el tejido WHOLEGARMENT sin costuras. Vamos por partes.
Conviene decirlo sin vueltas: en paridad. Sin TLC Turquía–Argentina ni Turquía–Mercosur, el punto turco no entra más barato que el chino por arancel. La mercadería tributa sobre el Arancel Externo Común del Mercosur, con las rebajas unilaterales que Argentina decida aplicar. La alícuota exacta depende de la posición arancelaria del tejido —a confirmar con tu despachante de aduana.
La Aduana opera bajo ARCA (ex-AFIP), junto con la Secretaría de Industria y Comercio. El sistema de importación se liberalizó en 2024–2025: el viejo esquema SIRA fue reemplazado por el SEDI dentro del Sistema Estadístico de Importaciones, con un proceso más ágil y previsible que el de años anteriores.
El principal punto de entrada de contenedores es el Puerto de Buenos Aires (Puerto Nuevo / Terminales Río de la Plata), complementado por Exolgan en Dock Sud. Para una marca con base en CABA o el AMBA, es la ruta logística natural para recibir un programa de punto desde Turquía.
El peso argentino (ARS) es altamente volátil, por lo que la planificación de costos y el calce de la operación con el acceso al mercado de cambios son parte central de cualquier importación. Trabajamos con condiciones y plazos claros para que puedas presupuestar tu programa con previsibilidad de tu lado.
Acá es donde Turquía gana la conversación. No competimos con China en precio de góndola del fast fashion; competimos como un socio de punto premium dentro de una estrategia China+1 de diversificación de riesgo. Estos son los cinco pilares concretos:
Para que dimensiones tu primer pedido con datos reales, no promesas:
Conocé en detalle nuestras capacidades de fabricación o, si trabajás con tu propia marca, cómo operamos como fabricante para marca privada.
El contexto importa. Con la liberalización del régimen de importación durante 2024–2025 —el paso de SIRA a SEDI dentro de un sistema más previsible— y un mercado hispanohablante grande, de unos 46 millones de habitantes con fuerte tradición textil y un polo de consumo concentrado en Buenos Aires y el AMBA, se abre una ventana para marcas que quieran sumar un origen premium y confiable a su matriz de proveedores.
Nuestra recomendación honesta: no llegues a Turquía buscando el precio más bajo de la tabla —ese no es nuestro lugar y la aduana no te dará ventaja sobre China—. Llegá buscando un socio de punto que te dé calidad consistente, una alternativa real a la dependencia asiática, comunicación fluida en tu idioma y una capacidad técnica como el WHOLEGARMENT que eleve tu colección. Si ese es el encaje, hablemos.
Más material para tu evaluación en nuestro blog para marcas y en la página principal para Argentina.
Contanos tu brief de producto —tipo de prenda, hilo, cantidades estimadas— y te respondemos en español con un plan claro de muestra, costos y plazos. Sin promesas de arancel que no podemos cumplir: solo calidad, China+1 y especialidad en punto.