Una guía práctica para importadores y marcas en Argentina: rutas marítimas hacia el Puerto de Buenos Aires, tiempos de tránsito reales desde Mersin y el marco aduanero actual bajo ARCA y el régimen SIRA/SEDI.
Para una marca o un importador argentino que evalúa producir tejido de punto en Turquía, la logística no es un detalle: es lo que define el plazo total de entrega y la previsibilidad del programa. La buena noticia es que la ruta Turquía–Argentina está bien establecida y opera sobre infraestructura conocida. La distancia es real, así que el secreto está en planificar el tránsito marítimo, el despacho en el Puerto de Buenos Aires y la documentación aduanera con tiempo. En este artículo desglosamos cómo funciona la cadena de extremo a extremo, qué tiempos esperar de forma realista y cómo encaja todo en el marco de importación argentino que se liberalizó en 2024–2025.
Prácticamente todo el contenedor textil que llega a la zona del AMBA pasa por el complejo portuario de Buenos Aires, que sigue siendo el principal puerto de contenedores del país.
El núcleo del Puerto de Buenos Aires es Puerto Nuevo, operado en buena parte por Terminales Río de la Plata (TRP). Es el punto natural de arribo para la carga que va directo a la Ciudad de Buenos Aires y al Gran Buenos Aires, con conexión inmediata a la red de distribución del AMBA.
Como alternativa, muchas navieras operan vía Exolgan, en Dock Sud (sur del Riachuelo). Es una terminal de contenedores de referencia y, según la línea y el servicio, su contenedor de punto puede descargarse allí en lugar de Puerto Nuevo. Conviene confirmar la terminal con su transitario antes de cerrar el flete.
Desde Turquía es habitual que el servicio incluya un trasbordo en un hub del Mediterráneo o del norte de Europa antes de cruzar el Atlántico. Eso es normal y no es un problema; simplemente influye en el tiempo total de tránsito, por lo que pedimos siempre el itinerario completo del servicio.
Para un importador argentino, lo práctico es que toda la operación se concentra en un solo puerto de entrada y un solo despacho. No hay que coordinar fronteras terrestres ni múltiples jurisdicciones: la prenda entra por Buenos Aires y se libera bajo control de la aduana argentina.
Nuestra planta está en Gaziantep y embarcamos principalmente por Mersin, el gran puerto de contenedores del sur de Turquía, a poca distancia por carretera de la fábrica. Desde allí, hacia el Río de la Plata, el tránsito marítimo estimado es de aproximadamente 30 a 40 días (con trasbordo según el servicio). Es una cifra orientativa y a confirmar con cada naviera, porque depende de la rotación del barco, la escala de trasbordo y la temporada.
El marco de importación argentino se reordenó en 2024–2025 y, en líneas generales, se liberalizó respecto al esquema anterior. Conviene entenderlo con datos verificables y dejar los detalles finos en manos de su despachante de aduana.
La logística es la última pieza de un programa que empieza mucho antes, en el desarrollo del tejido y la ficha técnica. Por eso preferimos hablar de logística junto con el plan de producción.
Somos un fabricante OEM de punto con planta propia en Gaziantep: 22 máquinas in-house, 15 Shima Seiki para WHOLEGARMENT sin costuras y 7 Stoll de tejido plano. Trabajamos con un MOQ de 250 piezas por color/talla, lo que permite a una marca argentina arrancar con colecciones acotadas sin sobrestockearse en un mercado donde el peso (ARS) es muy volátil y el capital inmovilizado pesa.
Para quienes desarrollan marca propia, nuestro servicio de private label cubre desde el diseño y el tejido hasta el etiquetado listo para el mercado. Si quiere ver el detalle de máquinas, galgas e hilados, está todo en nuestra página de capacidades. Y si su decisión pasa por comparar orígenes, le recomendamos leer nuestra mirada honesta en Turquía vs. China, donde no maquillamos el tema arancelario.
El mercado hispanohablante argentino es grande —cerca de 46 millones de habitantes, con un fuerte polo de consumo en Buenos Aires y el AMBA y una tradición textil local sólida— y 2025 marcó un giro hacia una mayor apertura importadora. Eso abre una ventana real para que una marca local complemente su producción nacional con punto fino importado, sin competir contra el textil argentino sino sumándole capacidades que aquí son difíciles de instalar.
Cuéntenos su volumen, su ventana de temporada y su tejido objetivo, y armamos un plan de producción y logística realista hacia el Puerto de Buenos Aires. Sin promesas de aranceles que no existen: solo plazos y costos que se sostienen.
¿Primera vez con nosotros? Conozca la empresa en nuestra página principal para Argentina.