Su prenda se factura en dólares, su negocio opera en pesos chilenos. Esta guía explica cómo manejar la divisa, los métodos de pago, los Incoterms y cómo el TLC Turquía-Chile mejora su costo total de importación.
Cuando una marca chilena importa prendas de punto desde Turquía, el desafío financiero no es solo el precio por unidad: es la divisa. Su empresa cobra en pesos chilenos (CLP), pero el comercio internacional de textil se factura casi siempre en dólares estadounidenses (USD). Entre la orden de compra y el pago final, la cotización del dólar puede moverse, y eso afecta directamente su margen. A esto se suman los métodos de pago, los Incoterms y los costos de internación. Esta guía ordena todas esas piezas para que pueda calcular su costo real y negociar con confianza, sin sorpresas en la aduana ni en el banco.
El punto de partida es entender que usted pensará en CLP, pero pagará en USD. Gestionar bien ese cambio es la diferencia entre un margen previsible y uno que se erosiona.
Kiwi Giyim, como la mayoría de los fabricantes turcos de exportación, factura en USD (a veces en EUR). Su banco chileno convertirá los pesos a dólares al momento de la transferencia. Por eso, el costo real en CLP solo se conoce con exactitud el día que paga, según la cotización vigente.
Si cotiza una orden hoy y paga el saldo en 60-90 días, el peso puede haberse depreciado frente al dólar. Conviene calcular su precio de venta con un tipo de cambio conservador, dejando un colchón para movimientos. Muchas marcas fijan el margen sobre el "dólar peor caso", no sobre el dólar del día de la orden.
Para volúmenes mayores, su banco o corredora en Chile puede ofrecer un forward de moneda (seguro de cambio) que fija el tipo de cambio de hoy para un pago futuro. No es obligatorio, pero da previsibilidad. Para órdenes pequeñas, basta con un colchón en el precio de venta.
Al internar la mercadería, paga IVA y aranceles sobre el valor CIF convertido a pesos por la aduana. Ese IVA es crédito fiscal recuperable si está formalizado, pero igual exige caja. Inclúyalo en su flujo, no solo el costo FOB de la prenda.
No todas las operaciones se pagan igual. El método correcto depende del volumen, de la confianza acumulada con el proveedor y de cómo quiera repartir el riesgo entre las partes.
El precio de la prenda es solo una parte. Para comparar de verdad, hay que mirar el costo puesto en Chile: flete, seguro, arancel e internación. Aquí dos factores cambian mucho el cálculo.
Si el arancel es similar al de China, la pregunta lógica es: ¿por qué Turquía? La respuesta no está en la aduana, sino en el costo total de calidad, en el riesgo y en la relación de trabajo.
Trabajar con un fabricante de punto en Turquía como Kiwi Giyim ofrece ventajas que no aparecen en la factura pero sí en su margen real: menos retrabajo por defectos, menos quiebres de stock por demoras y comunicación clara en español. Nuestra producción interna cuenta con 22 máquinas (15 Shima Seiki para WHOLEGARMENT y 7 Stoll), un MOQ de 250 piezas por color y talla razonable para marcas en crecimiento, y trazabilidad completa con etiqueta Made in Turkey. La estrategia "China+1" —no depender de un solo país de origen— reduce su exposición a interrupciones, y eso tiene un valor financiero concreto.
Para etiquetar y vender en Chile, recuerde que la normativa exige el etiquetado obligatorio en español, con indicación de país de origen y tallas en sistema métrico, además de requisitos específicos de composición para el textil. Un proveedor con experiencia exportadora le entrega la composición exacta de fibra y la indicación de origen lista para cumplir. Puede ver el detalle de nuestras líneas en capacidades de producción, conocer las opciones para marca propia (private label) y revisar la comparación honesta en Turquía vs. China.
Le preparamos una cotización clara en USD, con el Incoterm que prefiera y la documentación de origen para aprovechar el TLC. Cuéntenos su brief de producto y volumen, y trabajamos los números juntos, en español.