El punto de trenzas —el clásico cable knit— es uno de los recursos más reconocibles del tejido de punto. Aporta volumen, textura y un aire artesanal de invierno. Esta guía explica cómo se construye, qué decisiones técnicas implica y cómo planificarlo para tu colección.
Cuando una marca chilena piensa en un sweater de invierno con carácter, casi siempre aparece la imagen del punto de trenzas: esas columnas de ochos que se entrelazan a lo largo del cuerpo de la prenda. En inglés se conoce como cable knit, y en español hablamos de ochos, trenzas o torzales según el dibujo. Es un recurso técnico antiguo —nació en los jerséis de pescadores del Atlántico Norte— pero sigue siendo un éxito comercial estación tras estación, porque combina textura, abrigo y un aire artesanal que el consumidor percibe como calidad. Como fabricante OEM de punto en Gaziantep, Turquía, producimos colecciones con trenzas para marcas de varios mercados, y esta es la conversación técnica que tenemos al inicio de casi cada proyecto que incluye este tipo de dibujo.
Una trenza no es una puntada distinta: es el resultado de cruzar grupos de puntos durante el tejido. En lugar de tejer las agujas en su orden natural, la máquina transfiere un grupo de puntos sobre otro —los cruza— y los teje en posición invertida. Ese cruce, repetido cada cierto número de pasadas, genera el característico relieve en forma de cuerda u ocho. Las variantes más comunes son:
Dos grupos iguales de puntos que se cruzan entre sí formando la trenza básica. El número indica cuántos puntos lleva cada lado. Es el dibujo más limpio y el de mejor rendimiento productivo.
Varias trenzas que se cruzan alternadamente para formar un dibujo continuo tipo cesta o cadena. Más vistosa, pero exige más cruces y por lo tanto más tiempo de máquina.
El clásico jersey Aran combina varias columnas de trenzas, rombos y puntos de relleno en un solo panel. Es el dibujo más rico y reconocible, pero también el más exigente de programar y tejer.
Cruces densos y repetidos que generan una textura tipo panal, muy táctil. Consume bastante hilado y aumenta el peso de la prenda, algo a considerar para el costo final.
El dibujo de trenzas no vive aislado: depende de la galga de la máquina y del hilado elegido. Estas tres variables juntas definen el aspecto, el calce y, sobre todo, el costo de la prenda. Vale la pena entenderlas antes de cerrar el diseño.
El punto de trenzas se puede producir con distintos métodos de construcción, y la elección afecta la calidad percibida y el costo. Conviene decidirlo en el desarrollo, no al final.
Contamos con 22 máquinas en planta propia —15 Shima Seiki (incluidas las de WHOLEGARMENT) y 7 Stoll—, lo que nos permite resolver desde una trenza gruesa en galga 5 hasta un panel Aran fino sin costuras. Puedes revisar el detalle en nuestra página de capacidades técnicas.
Para una marca chilena que quiere una cápsula de sweaters trenzados, hay algunos puntos prácticos de logística y comercio exterior que conviene tener claros desde el inicio.
Nuestro MOQ es de 250 piezas por color/talla, lo que hace viable lanzar una cápsula de trenzas sin comprometer el inventario completo de una temporada. Para más artículos sobre producción de punto puedes visitar nuestro blog para marcas chilenas o conocer cómo trabajamos como fabricante de punto para marca propia.
Envíanos tu referencia o tu boceto de trenza y te orientamos sobre galga, hilado, construcción y peso por prenda antes de tejer la primera muestra. Trabajamos con marcas chilenas que buscan punto de calidad, en español, desde Turquía.