El precio FOB de un suéter no es un número arbitrario: se arma sumando hilo, gramaje, tipo de tejido, mano de obra y acabados. Le explicamos cada componente para que una marca colombiana entienda qué está pagando y por qué.
Cuando una marca colombiana pide una cotización de suéteres de punto (tricot), suele recibir un precio FOB por unidad y, con frecuencia, no queda claro de dónde sale ese número. ¿Por qué un suéter cuesta USD 9 y otro, aparentemente parecido, USD 18? La respuesta no es magia ni regateo: el precio de un suéter se calcula sumando componentes concretos y medibles. Entender esa estructura le da a usted, como comprador, dos ventajas: negociar sobre datos reales y diseñar productos que cuadren con su precio objetivo de venta en Medellín, Bogotá o Barranquilla. En este artículo desglosamos, con honestidad y cifras de ejemplo «aprox.» que siempre deben confirmarse contra una ficha técnica real, qué entra en el precio de un suéter fabricado en Turquía.
Antes de entrar en los componentes, una aclaración honesta de contexto comercial: entre Turquía y Colombia no hay un TLC en vigor. Las negociaciones iniciaron a finales de mayo de 2011 y avanzaron por varias rondas —la sexta documentada en Ankara—, pero a la fecha no existe un tratado que rebaje el arancel a la confección turca. Por eso, frente a China no hay ventaja arancelaria: hay paridad. La razón para fabricar en Turquía no es un arancel menor que no existe, sino la calidad, la estrategia China+1, la cercanía relativa, el español y el WHOLEGARMENT. Lo decimos de frente porque el precio del suéter debe analizarse sobre la prenda misma, no sobre supuestas gangas aduaneras.
En un suéter, la materia prima suele representar la mayor parte del costo. No es el «detalle» del producto: es su base.
Un acrílico básico, un algodón peinado, una lana merino, un cashmere o una mezcla técnica tienen precios por kilo radicalmente distintos. La diferencia entre un suéter de USD 9 y uno de USD 30 muchas veces empieza —y termina— en el hilo. Defina la fibra antes de pedir precio: sin ella, cualquier cotización es una adivinanza.
Cuanto más pesa un suéter, más hilo consume. Un cárdigan grueso de invierno puede usar 600–800 g de hilo «aprox.», mientras una prenda fina de media estación ronda los 250–350 g «aprox.». El precio del hilo se multiplica por ese peso, así que el gramaje es uno de los mayores impulsores del costo unitario.
La galga (puntos por pulgada) define qué tan fino o grueso es el punto. Una galga fina (12gg, 14gg) da prendas livianas y elegantes pero exige máquinas y tiempos distintos a una galga gruesa (3gg, 5gg, 7gg). La galga afecta tanto el consumo de hilo como el tiempo de máquina, y por eso entra directamente en el precio.
Si el programa exige algodón orgánico (GOTS), reciclado (GRS) u OEKO-TEX, el hilo certificado cuesta más que el convencional. Es un sobrecosto legítimo y trazable, no un capricho. Defina sus requisitos de sostenibilidad desde el inicio para que la cotización los refleje con honestidad.
Dos suéteres con el mismo hilo pueden costar distinto según cómo se fabriquen. El método de construcción es el segundo gran factor del precio y conviene entenderlo:
En nuestra planta propia operamos 22 máquinas: 15 Shima Seiki para WHOLEGARMENT y 7 Stoll para tejido plano. Esa mezcla nos permite costear cada programa con el método correcto en lugar de forzar todo a una sola técnica. Si una prenda no necesita WHOLEGARMENT, no se lo cobramos; si lo necesita, sabemos hacerlo bien.
Sobre el hilo y el método se acumulan otros componentes que terminan de armar el precio FOB:
Un suéter con jacquard a varios colores, botones metálicos y empaque individual cuesta más que una prenda lisa de la misma fibra: cada detalle añade hilo, tiempo o material. No hay sobreprecio oculto; hay componentes que usted decide incluir o no. Por eso, la mejor forma de bajar el precio sin sacrificar calidad es simplificar el diseño donde no aporta valor de venta, no exprimir al fabricante por debajo del costo real.
El precio FOB del suéter es solo el inicio. Para una marca colombiana, lo que importa es el costo de aterrizaje en su bodega, y ahí entra el contexto local:
Colombia es un mercado de habla hispana de ~52 millones de personas con una industria textil-confección propia fuerte (Medellín/Antioquia, Colombiatex). Por eso no nos presentamos como reemplazo del proveedor local, sino como un socio para lo que el mercado interno no siempre cubre con facilidad: WHOLEGARMENT sin costuras, galgas finas y series de calidad media-alta en programas de marca propia. Esa es la conversación honesta sobre precio que vale la pena tener.
Como fabricante OEM y para marca propia, le armamos una cotización transparente componente a componente a partir de su ficha técnica. Envíenos su brief —fibra, galga, gramaje objetivo, método y cantidades— y le devolvemos un FOB que usted puede entender y defender. Más artículos en nuestro blog para marcas colombianas.