El vestido y la falda de punto son piezas de alta rotación en el armario colombiano. Esta guía explica cómo se construyen, qué galga elegir y qué pedirle a su fabricante para que la prenda caiga bien y mantenga la forma lavado tras lavado.
El vestido de punto y la falda de punto son dos de las prendas más versátiles que puede tener una colección. Funcionan en el clima templado de la sabana de Bogotá tanto como en una versión más liviana para tierra caliente, se prestan al ecommerce porque caen bien en cuerpos distintos, y permiten márgenes sanos cuando la construcción es la correcta. Pero también son piezas técnicas: a diferencia de una prenda de tela cortada y cosida, en el punto la caída, la recuperación y la estabilidad dimensional dependen de decisiones que se toman en la máquina, no en la mesa de corte. Esta guía resume lo que una marca colombiana debe entender —y pedir— antes de lanzar un programa de vestidos y faldas de punto con un fabricante OEM en Turquía.
En Kiwi Giyim (Özbakır Knitwear), en Gaziantep, producimos punto OEM y de marca propia para marcas de varios mercados. Trabajamos con un MOQ de 250 piezas por color/talla y una planta interna de 22 máquinas: 15 Shima Seiki WHOLEGARMENT y 7 Stoll, lo que nos permite cubrir tanto la construcción fully-fashioned tradicional como la prenda sin costuras. Todo es Hecho en Turquía (Made in Turkey).
La galga (gauge) determina cuántas agujas por pulgada teje la máquina y, con eso, qué tan fino o grueso resulta el tejido. Para vestidos y faldas, la elección de galga e hilo define la caída.
El hilo importa tanto como la galga. Un buen vestido de punto necesita recuperación: si el hilo no tiene algo de elastano o una torsión adecuada, la prenda se deforma en rodillas y asentaderas al cabo de unas horas de uso. Para faldas tubo solemos recomendar un porcentaje pequeño de elastano o un forro interior; para vestidos de viscosa, un tejido más cerrado que reduzca el crecimiento del tejido por el propio peso de la prenda.
Hay tres maneras de armar un vestido o una falda de punto, y cada una tiene implicaciones de costo, calidad y MOQ:
Cada panel se teje a forma —se aumentan y disminuyen agujas para dar la silueta— y luego se remalla. No hay desperdicio de hilo en corte y las costuras son limpias y resistentes. Es la construcción estándar para vestidos y faldas de calidad. Lea más en nuestra nota sobre fully-fashioned vs. corte.
Se teje un paño de punto y luego se corta y se cose como si fuera tela. Más económico para volúmenes grandes y formas complejas, pero genera desperdicio y costuras menos elásticas. Útil para faldas plisadas o detalles de patronaje difíciles de tejer a forma.
La prenda completa sale tejida en una sola pieza en la máquina Shima Seiki: sin costuras laterales ni de hombro. Un vestido WHOLEGARMENT cae de forma impecable, no marca y es extremadamente cómodo. Es nuestra especialidad. Vea WHOLEGARMENT y la nota sin costuras.
Bordes enrollados controlados, pretinas elásticas internas, aberturas reforzadas y un buen tratamiento anti-pilling. En el punto, el acabado es lo que separa una prenda que dura una temporada de una que dura varias.
Para producir un vestido o falda de punto que coincida con su diseño, una ficha técnica clara ahorra semanas de idas y vueltas. Lo mínimo que recomendamos definir:
Si parte de cero, nuestra guía para preparar la ficha técnica de punto detalla todo el proceso, y desde el primer prototipo afinamos juntos la caída antes de la producción.
Colombia tiene una industria textil-confección fuerte y con tradición —Medellín, Antioquia, Colombiatex—, así que la pregunta correcta no es "barato" sino "qué aporta un proveedor turco que el local o el chino no aportan".
Seamos transparentes con el lado arancelario: no existe hoy un TLC en vigor entre Turquía y Colombia. Las negociaciones iniciaron a finales de mayo de 2011 y han tenido varias rondas, pero no hay acuerdo vigente. En la práctica, esto significa que frente a China no hay una ventaja arancelaria: la mercancía turca paga, en principio, condiciones de importación comparables a las de otros orígenes sin preferencia. Las cifras exactas de arancel y de IVA deben confirmarse con su agente de aduana según la subpartida y la normativa vigente (aprox., a confirmar). No le vamos a vender un ahorro de impuestos que no existe.
Entonces, ¿por qué una marca colombiana produce punto en Turquía? Por cuatro razones concretas:
Sobre etiquetado y normas: en Colombia, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) supervisa el cumplimiento, y el reglamento técnico de etiquetado exige información de composición, cuidado y origen. Le entregamos la composición exacta de la fibra y el "Hecho en Turquía" para que su etiqueta cumpla; los detalles finales del rotulado deben validarse con su importador y la normativa vigente (a confirmar). La moneda de referencia local es el peso colombiano (COP); nuestras cotizaciones B2B se manejan en divisa internacional y su importador hace la conversión.
Envíenos su brief —referencias, galga deseada, tallas y volumen estimado— y le proponemos construcción, hilo y un primer prototipo. MOQ 250 por color/talla, planta interna en Gaziantep, Hecho en Turquía.
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