Antes de comparar dos cotizaciones de fábrica, conviene entender de qué se compone el precio de una prenda de punto. El hilo, la galga, el peso y la máquina explican la mayor parte de la diferencia.
Cuando una marca pide cotización para un suéter, suele recibir un precio FOB por unidad y poco más. Pero detrás de ese número hay una estructura de costes muy concreta: la cantidad y la calidad del hilo, la galga de la máquina, el peso de la prenda, las horas de máquina y de remallado, los acabados y el volumen del pedido. Entender cómo se forma ese precio es lo que permite negociar con criterio, comparar dos fábricas de forma honesta y saber dónde se puede ajustar sin sacrificar calidad. En esta guía desglosamos cada componente del coste de fábrica de una prenda de punto, con la lógica que usamos como fabricante OEM de punto en Gaziantep (Turquía).
En la mayoría de los suéteres, el hilo es la partida individual más grande del coste. Por eso la primera pregunta de cualquier cotización seria es: ¿qué hilo y cuánto?
No es lo mismo un acrílico, un algodón peinado, una lana merino, un mohair o una cachemira: el precio por kilo puede variar varias veces entre fibras, e incluso dentro de una misma fibra según el grado, la longitud de la fibra y el origen. Una cotización solo es comparable si ambas fábricas parten de la misma composición exacta y el mismo proveedor o grado de hilo.
Cuanto más pesa la prenda, más hilo consume. Un suéter grueso de invierno puede llevar el doble de gramaje que una prenda fina de media estación. El consumo se calcula en gramos por prenda (más un porcentaje de merma), y se multiplica por el precio del hilo por kilo. Este es el corazón del coste de material.
El número de cabos y el título (grosor) determinan tanto el tacto de la prenda como la galga de máquina que se necesita. Un hilo más fino tejido en galga alta da una prenda ligera y elegante, pero requiere más pasadas y más tiempo de máquina por centímetro de tejido.
Siempre hay una merma de hilo por ajustes, muestras y residuos de tejido. Además, si el color es especial (tintura a medida en lugar de stock), puede haber un coste adicional y un mínimo de hilo por baño de color. Conviene preguntarlo antes de cerrar la paleta.
El segundo gran bloque del coste es el tiempo: cuánto tarda la máquina en tejer cada pieza y cuánta mano de obra de acabado necesita. Aquí es donde la tecnología de producción marca la diferencia.
Sobre el coste de material y de producción se suman los acabados, el etiquetado y el reparto de los costes fijos —y aquí es donde el volumen del pedido cambia mucho el precio unitario.
El precio FOB que sale de fábrica todavía no es el coste que la prenda tiene cuando entra en tu almacén. Para una marca española conviene mirar dos cosas más antes de comparar Turquía con otros orígenes.
Primero, el arancel. España forma parte de la Unión Aduanera UE-Turquía, en vigor desde 1996. No es un TLC clásico, sino una unión aduanera que cubre los productos industriales, incluido el textil de punto. Con el documento de circulación A.TR, el arancel aplicable sobre el punto de origen turco es del 0 %, frente a un arancel de Nación Más Favorecida de aproximadamente el 12 % sobre punto de origen chino (cifra aproximada, a confirmar según la partida arancelaria y la vigencia). Esa diferencia entra directamente en el coste por prenda y a menudo invierte la comparación que parecía favorable sobre el papel. Lo desarrollamos en Turquía frente a China.
Segundo, el flete y el despacho. La ruta marítima desde Mersin (Turquía, Mediterráneo oriental) hasta Valencia o Barcelona —los dos principales puertos de entrada en España— es relativamente corta dentro del Mediterráneo, lo que se traduce en plazos y costes de transporte contenidos frente a orígenes más lejanos. A esto se suma el seguro, el despacho de aduana y la manipulación en destino. Todo ello, junto con el cumplimiento de REACH (Reglamento CE 1907/2006, Anexo XVII sobre sustancias restringidas en textil) y el GPSR (Reglamento UE 2023/988 de seguridad general de los productos), forma parte del coste total de poner la prenda en el mercado español.
Para España, donde la moda es un epicentro mundial —Inditex, Mango, Tendam, Desigual— y existe una demanda muy alta de fabricación de marca propia y private label, este desglose es la base para negociar bien. Puedes ver todo lo que producimos en nuestras capacidades de fabricación.
Trabajamos como fabricante OEM de punto en Gaziantep, con 22 máquinas propias (15 Shima Seiki WHOLEGARMENT y 7 Stoll), MOQ de 250 unidades y producción Made in Turkey. Envíanos tu ficha técnica o tu idea y te devolvemos una cotización clara, con el coste explicado partida por partida.