México no tiene un solo clima, sino muchos. De Cancún a Toluca, la demanda de punto cambia por altitud y latitud. Esta guía te ayuda a definir galgas, fibras y calendario con un fabricante OEM en Turquía.
Quien planea un surtido de prendas de punto para México con la lógica de un país de cuatro estaciones marcadas se equivoca casi siempre. México es un mosaico climático: la franja costera del Golfo y del Pacífico es cálida y húmeda casi todo el año, el altiplano central —donde viven la Ciudad de México, Toluca, Puebla o Guadalajara— pasa noches frescas incluso en verano, y el norte (Chihuahua, Monterrey, Saltillo) sí vive inviernos con temperaturas bajo cero. Para una marca que vende punto, esto significa que la temporada de demanda no es una sola, sino varias que conviven al mismo tiempo en distintas regiones. Entender ese mapa es el primer paso para construir un surtido —y un calendario de producción con tu fabricante OEM de punto— que no termine en saldos.
Antes de pensar en colecciones, conviene dividir el país en zonas de demanda. No son fronteras exactas, pero orientan las decisiones de galga y fibra:
Cancún, Veracruz, Acapulco, Puerto Vallarta, Mérida. Clima cálido casi todo el año. Aquí el punto vende, pero en versión ligera: algodón fino, lino mezclado, galgas abiertas, prendas de manga corta y tejidos transpirables. El suéter grueso casi no tiene mercado; el básico de algodón y la malla calada, sí.
CDMX, Toluca, Puebla, Guadalajara, Querétaro, León. Es donde se concentra el grueso del consumo de punto del país. El patrón es de "clima de capas": días templados y noches frescas durante buena parte del año. Aquí mandan las galgas medias, los cárdigans, las sudaderas de punto y las piezas que se ponen y se quitan.
Monterrey, Saltillo, Chihuahua, Ciudad Juárez. El único bloque con un invierno que se parece al de un país de cuatro estaciones, con heladas reales. Aquí sí venden las galgas gruesas, la lana, las mezclas térmicas y los suéteres de peso completo entre noviembre y febrero.
Más que estaciones, México vive matices: la canícula de mediados de año, la temporada de lluvias (mayo–octubre) que enfría las tardes en el centro, y los frentes fríos que bajan del norte en invierno. Cada uno mueve la demanda de capas ligeras, ideales para el punto de galga media.
Aunque el clima es regional, el retail mexicano sí organiza sus compras en torno a dos grandes campañas comerciales. Conviene planear la producción con tu fabricante en función de estas ventanas, no del termómetro:
Esta lógica de dos campañas con matices regionales determina cuándo debes confirmar la colección. Para producir en Turquía e importar a México, el calendario manda: revisa nuestra guía de planeación de temporadas en el blog y conversa pronto con el fabricante para no llegar tarde al piso de venta.
La decisión técnica que más impacta tu venta es la combinación galga + fibra. Una misma prenda en la galga equivocada se queda colgada. Estas son las reglas prácticas que aplicamos al desarrollar para clientes mexicanos:
Nuestra planta opera 22 máquinas de tejido plano en casa —15 Shima Seiki con capacidad WHOLEGARMENT (prenda completa sin costuras) y 7 Stoll— lo que nos permite cubrir desde la galga fina para la costa hasta la gruesa para Monterrey, con un MOQ de 250 piezas por color/talla. Puedes ver el detalle en nuestras capacidades de producción.
El clima define qué producir y cuándo venderlo, pero entre la fábrica y el piso de venta hay un tránsito transatlántico y un despacho aduanal que pueden costar semanas. Planearlos bien es parte de acertarle a la temporada.
Desde Turquía, la ruta natural hacia México son los puertos atlánticos y del Golfo —Veracruz y Altamira son la entrada principal para la carga que viene del Mediterráneo y Europa—, mientras que Manzanillo, en el Pacífico, atiende sobre todo el comercio asiático. Hay que sumar el tránsito marítimo, el despacho y la distribución interna al cronograma de cada campaña.
En materia arancelaria conviene ser honesto: no existe un TLC entre Turquía y México en vigor. En las negociaciones de la OMC, México aparece únicamente como parte de las "otras negociaciones de acuerdo comercial" de Turquía; no hay un tratado firmado ni vigente. Esto significa que, frente a China —que es de lejos el mayor proveedor textil de México, con importaciones por alrededor de USD 4.6 mil millones en 2023— no hay una ventaja arancelaria turca: la entrada de ambos orígenes es comparable (paridad arancelaria, tasas y clasificación siempre a confirmar con tu agente aduanal según la fracción correspondiente).
Entonces, ¿por qué fabricar en Turquía y no simplemente en China? La fuerza no está en el arancel, sino en la calidad del punto, la estrategia China+1 para diversificar proveedores, la cercanía cultural y de idioma (atención en español, husos horarios manejables), y la capacidad WHOLEGARMENT que pocas fábricas ofrecen. Lo desarrollamos a fondo en nuestra comparación Turquía vs. China para marcas mexicanas. También hay que recordar el etiquetado: la Secretaría de Economía (SE) y la PROFECO regulan el marcado textil bajo la NOM-004-SE-2021 (vigente desde el 15 de enero de 2023), por lo que la composición de fibra y los datos de la prenda deben venir correctos desde origen.
Reuniendo todo, así recomendamos planear una colección de punto para México sin desperdiciar inventario:
Trabajamos como fabricante OEM y de marca propia (private label), con producción Made in Turkey, MOQ de 250 piezas y desarrollo de muestras antes de cualquier corrida. La idea es simple: que tu surtido de punto coincida con el clima real de tu mercado, no con un calendario importado de otro hemisferio.
Cuéntanos en qué regiones de México vendes y qué campañas trabajas. Te ayudamos a definir galgas, fibras y un calendario realista de producción y tránsito desde Turquía.