Perú no tiene una sola estación de punto: la costa de Lima, la sierra fría todo el año y la selva cálida demandan tricot distinto en momentos distintos. Así se planifica una compra OEM en Turquía sin quedar corto ni con sobrestock.
Planificar la compra de punto para el mercado peruano tiene una complicación que pocos países comparten: Perú no tiene un solo clima. En la misma campaña conviven la costa de Lima —fría y húmeda en su invierno gris, templada el resto del año—, una sierra que es fría casi todo el año por altitud, y una selva cálida donde el tricot pesado simplemente no se vende. Eso rompe el calendario de "otoño-invierno / primavera-verano" que rige en Europa o Norteamérica. Para una marca que importa punto, entender este mapa térmico es la diferencia entre llegar con stock cuando hay demanda y quedarse con prendas paradas en almacén. Aquí va una lectura honesta de las temporadas, los pesos y cómo cuadrar todo con la producción en Turquía y el ingreso por el Puerto del Callao.
Antes de hablar de fechas, conviene separar el país en sus tres realidades climáticas, porque cada una tiene su propia curva de demanda:
La consecuencia comercial es clara: el "invierno" peruano comercial gira alrededor de mayo–agosto, empujado por la costa de Lima y reforzado por la demanda estructural de la sierra. Pero a diferencia de Europa, la temporada es más corta y más templada en la costa: el grueso del volumen no es punto grueso de –10 °C, sino medios pesos y prendas de media estación. Sobrestockear de chompas muy gruesas para Lima es un error clásico.
Si la temporada manda el "cuándo", el clima manda el "qué". Estas son las construcciones que tienen sentido por tipo de mercado dentro del Perú:
Una nota de honestidad: Perú es a la vez importador y productor textil reconocido —algodón pima y tangüis, alpaca, casas como Incalpaca y Michell. El pima y la alpaca de excelencia se quedan donde nacen. Lo que un fabricante OEM turco aporta es capacidad complementaria en punto de moda, galga fina, tejido completo sin costura (WHOLEGARMENT) y para absorber picos de temporada.
Aquí está la parte que más errores genera. El punto fuerte de la demanda peruana (mayo–agosto) hay que leerlo hacia atrás desde la producción en Turquía y, sobre todo, desde un tránsito marítimo que no es corto: la ruta desde Turquía al Callao es carga transcontinental, de varias semanas, así que el calendario es el verdadero protagonista.
Por eso insistimos en empezar temprano y con el calendario sobre la mesa. Trabajamos series reales desde MOQ 250 piezas por estilo/color, lo que permite probar una temporada sin comprometer volúmenes enormes y ajustar la siguiente con datos de venta. Si quiere ver cómo encajan los plazos con su campaña, revise nuestras capacidades técnicas.
Ninguna planificación de temporada sirve si el costo de nacionalizar sorprende al final. Seamos claros: no hay TLC Turquía–Perú en vigor. Perú figura entre las negociaciones de TLC de Turquía, pero a la fecha no existe acuerdo concluido ni trato preferencial.
Producimos con 22 máquinas in-house —15 Shima Seiki (incluido WHOLEGARMENT) y 7 Stoll— y todo se etiqueta Made in Turkey con la trazabilidad documental que su importación necesita. Como socio de marca privada desarrollamos su producto desde el tech-pack, no como bróker. La temporada peruana es corta y específica: planificarla bien, con el origen y los plazos claros, es lo que separa una campaña rentable de un almacén lleno.
Cuéntenos a qué zonas vende —costa, sierra, selva—, sus pesos y su fecha de venta, y le devolvemos una línea de tiempo realista de producción en Turquía e ingreso por el Callao. Sin promesas de aranceles inexistentes.